Interiores completos
Salón, dinette, camarotes y cabeceros. Se patrona sobre cada pieza, se desmonta y se rehace el conjunto con un mismo material, para que el interior vuelva a ser uno y no una suma de arreglos de distintas temporadas.
Interiores de yate, cojinería de cubierta y asientos de gobierno, hechos para un barco que vive fuera: sal, humedad y muchas horas de sol. El tapicero que hace el trabajo ya ha tapizado barcos, y aquí lo hace con el tiempo que un interior así necesita.
Imagen ilustrativaSalón, dinette, camarotes y cabeceros. Se patrona sobre cada pieza, se desmonta y se rehace el conjunto con un mismo material, para que el interior vuelva a ser uno y no una suma de arreglos de distintas temporadas.
Solárium de proa, bañera y flybridge. Lo que vive fuera se construye distinto de lo que vive dentro: otra espuma, otro hilo y otra forma de cerrar las costuras para que el agua salga en vez de quedarse.
Timón y copiloto trabajan con movimiento, salpicaduras y sol directo a la vez. Se revisa la base y el relleno, no solo el forro: un forro nuevo sobre una espuma empapada dura una temporada.
Si el barco está en varadero o en manos de una empresa de refit, la tapicería se encaja en su calendario: se mide antes de que entren otros oficios y se monta cuando ya han salido.
Un cojín de cubierta que falla casi nunca falla por la tela. Falla por dentro: la espuma que guarda el agua, el hilo que el sol pudre, la grapa que se oxida y mancha. Por eso se especifica capa a capa.
Imagen ilustrativaUn interior completo ocupa entre doce y veinte días de banco, según la eslora y el número de piezas. A eso se suman la medición a bordo, la espera del material y el calendario del taller, que trabaja pocos proyectos a la vez. Si el barco tiene fecha de temporada, conviene hablarlo en invierno.
Puerto Banús, Marbella, Estepona, Sotogrande y el resto de puertos de la Costa del Sol. Lo fijo se mide y se patrona a bordo; las piezas se trabajan en el taller de Mijas Costa y vuelven montadas.
No. Se mide y se patrona a bordo, las piezas que se pueden desmontar se trabajan en el taller y vuelven para montarse. El barco puede seguir en su amarre mientras tanto.
Depende de la eslora, del número de piezas y del material, y por eso cada proyecto se presupuesta a medida después de verlo. No trabajamos con tarifa por metro: dos barcos de la misma eslora pueden tener el doble de piezas.
Depende de si el cojín se queda fuera todo el año o se guarda. El acrílico tintado en masa respira y es más agradable al sol; el vinilo marino se limpia con agua y no absorbe nada. Muchas cubiertas combinan los dos, y se decide con muestras en la mano.
Fuera de temporada. Entre la medición, el material y los días de banco, un interior completo no se hace en una semana, y el taller acepta pocos proyectos a la vez. Encargarlo en otoño o invierno es la forma de tener el barco listo en primavera.
Con el astillero, la eslora y qué quieres rehacer basta para la primera conversación. La persona que atiende los proyectos te escribe en español o en inglés para concretarlo.
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